Se proclamó este día, el 4 de octubre de 1929, por decreto de la Organización Mundial de Protección Animal en un congreso conmemorado en Viena. El objetivo principal era generar una solución al problema de las especies en peligro de extinción.
La conmemoración recuerda también a San Francisco de Asís, conocido como el santo o patrono de los animales, quien nació en 1182 en Italia y dejó como enseñanza a la humanidad que debemos comprender cuál es nuestro lugar en la Tierra, ya que el bienestar de nosotros está integrado al bienestar de todos los animales y el medio ambiente.