Cada primer martes de mayo se conmemora el Día Mundial del Asma, una fecha impulsada por la Iniciativa Global para el Asma (GINA) con el objetivo de concienciar sobre esta enfermedad crónica que afecta a más de 235 millones de personas en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En 2024, la jornada se celebra el 7 de mayo bajo el lema: "La educación sobre el asma empodera".
Este día busca destacar la importancia de la educación como herramienta clave para que los pacientes puedan controlar su condición, reconocer los síntomas y actuar ante una crisis asmática. La GINA hace un llamado a los profesionales de la salud, responsables políticos y a la industria farmacéutica para garantizar el acceso equitativo a tratamientos eficaces, especialmente en países con ingresos medios y bajos, donde las tasas de mortalidad por asma siguen siendo elevadas.
El asma es una enfermedad inflamatoria de las vías respiratorias que puede dificultar la respiración, generar tos seca, sibilancias (silbidos al respirar) y sensación de opresión en el pecho. Aunque no tiene cura, sí puede ser controlada con un tratamiento adecuado y evitando factores desencadenantes como el polvo, el humo o los cambios climáticos bruscos.
La GINA, fundada en 1993 en colaboración con la OMS y el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de EE. UU., coordina esta jornada desde su primera edición en 1998. Desde 2022, se acordó que la celebración se realizaría el primer martes de mayo.
Además de la sensibilización, el Día Mundial del Asma es una oportunidad para desmontar mitos persistentes sobre esta afección, como la falsa creencia de que solo afecta a niños, que es contagiosa o que quienes la padecen no deben hacer ejercicio. Todo lo contrario: con supervisión médica, las personas asmáticas pueden llevar una vida activa y saludable.
Durante esta jornada se invita a la población a participar en charlas informativas, jornadas de detección gratuita y campañas de difusión en redes sociales con el hashtag #DíaMundialdelAsma.